sábado, 22 de junio de 2013

viernes, 30 de julio de 2010

martes, 27 de julio de 2010

jueves, 1 de julio de 2010

jueves, 30 de octubre de 2008

Tu mirar


Cómo quisiera de mi alma sacar
este dolor que quema,
si al mirar tus ojos sólo encuentro pena.
No quisiera ver tristeza en tu mirar,
quiero ver tus ojitos brillar
como dos luceros en la inmensidad.

Carita de pena , ojitos tan tristes
ocultas la pena que un día sufriste.

No sé si debiera marchar
en silencio y sin mirar,
o dejar atrás el pasado y recomenzar.

De mi corazón no te puedo borrar
llevo en mi piel impregnado tu aroma de mujer,
la calidez de tus manos
y el fuego que quema de tu ser

Entraste en mi vida y en mi corazón te quedaste
el tiempo a tu lado es el sueño dorado
que alimentó el alma de un hombre enamorado.


Delfín Dorado
Septiembre-2008
Todos los derechos reservados

La historia de un niño



La historia de un niño

Hoy... sentado en la habitación,
mis manos cual pilares sostienen mi cabeza,
divagan por mis pensamientos tantos recuerdos
de esos momentos compartidos,
recuerdos de esa infancia con ese caballito balancín,
que hacía de nuestros días un verdadero festín.

Todo parecía una mágica realidad,
sin siquiera comprender lo que con el tiempo podía suceder;
era nuestro mundo... nada nos podía detener,
hasta que llego el momento que los sueños se empezaron a perder,
nuestro equipaje preparado estaba
y llego la señal que otro lugar nos esperaba.

A esa edad no comprendíamos nada,
solo era una aventura partir a ese mundo desconocido,
atrás quedaba eso que marcaría nuestro destino;
junto a nuestro padre recorrimos tantos caminos,
mientras el corazón se endurecía
porque no estaba permitido llorar por lo que más se quería.

Así aún siendo niño mis lágrimas perdía
y la vida se hacia mas intensa porque había que vivirla,
aprendí a callar mis penas, mientras mis juegos infantiles perdía,
aprendí a ser sirviente mientras el resto... su vida vivían,
me fue formando la vida a golpes en mi travesía
pero mi corazón en su silencio, en su agonía, aún latía.

Cuantas noches me abrigue con las estrellas,
mientras mis ojos humedecidos se dormían
y al despuntar el alba el canto de un gorrión me esperaba,
mientras mi alma en silencio sollozaba,
mientras mis pasos se encaminaban...
al encuentro de esas manos que amaba.
Que importaba mi edad solo soñaba con llegar,
para estar en su regazo sintiendo el calor de sus brazos;
muchas veces sentí miedo al verme acurrucado en el suelo,
pero había aprendido de la vida a darme mi propio consuelo
a levantarme de mis caídas para al cielo llegar
y a compartir un pedazo de pan... con el que hace de la calle su hogar.

Es la historia de un niño cualquiera
que vive en la calle... pidiendo que lo quieran.


Delfín Dorado
Septiembre-2008
Derechos reservados

Somos uno


Somos uno

Hace ya un tiempo que mi vida no es la misma,
las manos tiemblan, las palabras no salen,
las letras se pierden en el silencio,
la angustia se apodera de mi tiempo
y mis pasos cansados no avanzan en este desierto.

Solo me sostiene la esperanza de ver un mejor tiempo,
que las lágrimas se conviertan en alimento para el alma
y mi mano junto a la tuya no se separen un solo momento,
si mi corazón esta cansado no sea motivo para no estar a tu lado y cuidarte,
porque se que te necesito porque tú eres lo que mi corazón ha elegido.

Deja que mis ojos lloren para que se cristalice mi mirada,
porque ellos son... la entrada a mi alma,
ven entra en silencio no despiertes mis penas guardadas,
ingresa a esta habitación donde hay esperanza y amor
y olvidemos eso que nos causa tanto dolor.


La vida es así con alegrías y sufrimientos,
no sabemos que nos dará o quizás algo nos pueda quitar
es como un juego que tal vez no tenga final,
por eso nos debemos el uno al otro
porque somos vida somos alegría somos nuestra sinfonía.


Abre tus alas para que acompañes mi vuelo
y veamos desde el cielo la siembra de nuestro suelo,
como se cubren de flores las esperanzas y nuestros sueños
así en el tiempo siempre unidos estaremos,
porque no seremos ese recuerdo del ayer que quede en el olvido.


Como ves la vida ya no es la misma,
hay nostalgia, hay temor, pero también estamos tú y yo,
para fortalecernos, para cuidarnos y tenernos,
para amarnos como en esos tiempos,
porque somos uno y esto no lo heredamos,
lo hemos ganado con el amor que nos damos.



Delfín Dorado
Derechos Reservados
Septiembre-2008

martes, 28 de octubre de 2008

Mi condena...



Mi condena...


Seré culpable ante el tribunal…
de haberte amado con locura y pasión,
de tener… mi alma encadenada a tus brazos,
dejando en mi cuerpo las huellas de tus encantos;
más… prisionero me encuentro,
de tus caricias y tus besos.

Juzguen mis sentimientos,
más no importa en cuanto tiempo…
estoy condenado a vivir este tormento,
por haberte amado con locura, pasión y sentimientos;
Seré culpable… ¿ Que importa este momento ?
¡¡ Sí !!... no dejare de amarte aun que me saquen muerto.

Es el tribunal el que su sentencia tendrá que dictar,
¡¡ Culpable me declaro !!… de haberte amado sin ningún reparo,
son tus cadenas el grillete de mi condena,
las que atado me tienen… aun en esta espera,
que importa... que el tiempo no se detenga,
si asumo con entereza… Cual será mi pena.

No niegues que me amaste intensamente como tú lo deseaste,
más soy el culpable de este amor y seré el que pague…
no importa si me condenan de por vida a tus cadenas,
porque seré el prisionero de tu amor y de tus penas…
ya dictan la sentencia y esta será de por vida mi condena
¡¡ De vivir de ti enamorado !! … el juicio ha terminado.

*Delfín Dorado*
Octubre-2008
Primera edición Enero-2006
Todos los derechos Reservados©

Quiero aliviar tu pena


Quiero aliviar tu pena
Puedo ver cuan grande es tu dolor,
no sé si lo ha causado el filo del puñal de la vida
que se ha clavado en tu alma,
no dando razón al corazón, ni siquiera una explicación.


¡ Cómo desearía tomar tu pena
para aliviar con mis letras tu condena !
pero no puedo ver la profundidad...
esa en que te encuentras.


Quizás pueda tenderte mi mano
para aliviar lo que estás pasando,
ven... no tengas miedo ni temor
quiero ser la cura para tu dolor.


Suelta esas cadenas que atan,
mira la vida... aún con el alma herida,
no dejes que se consuma sin vivirla
verás como sana y recibe vida.


En tu caminar irá sanando,
en el pasado tus penas vas dejando;
aunque queden cicatrices en el alma
siempre habrá vida y esperanza.


Aquí me tienes con mi mano abierta
y el cariño que mi alma entrega,
la vida... no es una condena,
pero hay que vivirla aún con pena.


Por eso estoy aquí...para ser quien calme tu dolor
y puedas ver la vida con un poco de amor.



Delfín Dorado
Octubre-2008

Todos los derechos reservados

viernes, 25 de julio de 2008

martes, 3 de junio de 2008